Julián Mazoy, periodista mexicano originario de Sonora, fue liberado luego de permanecer 17 horas retenido e incomunicado por agentes venezolanos en la frontera con Colombia.
Luego de que se generara alerta entre la prensa mexicana, Mazoy fue liberado y a través de sus redes sociales difundió un video en el que agradeció la presión social que permitió su liberación:
“Después de diecisiete horas de estar retenidos ilegalmente por el delito de ser periodistas en territorio venezolano, por fin hemos sido liberados el periodista Jeff Martínez y yo. Diecisiete horas sin poder hablar con nuestra familia. Diecisiete horas con la intención de sostenernos cantidades infinitas más de tiempo si no hubiera sido por las redes sociales. Un abrazo a todos. Estoy bien. Gracias por la presión que ejercieron para que el gobierno venezolano se viera obligado a soltarnos y que solamente por eso se detuvo esta pesadilla”, dijo.
Mazoy fue interceptado junto con el periodista colombiano Jeff Martínez en el cruce fronterizo de Tienditas, entre la ciudad de Cúcuta, Colombia, y Ureña, Venezuela, cuando intentaban ingresar al país sudamericano para cubrir la situación política tras la captura de Nicolás Maduro.
Ambos periodistas fueron incomunicados, despojados de sus pertenencias y sometidos a inspecciones exhaustivas por parte de agentes del aparato de inteligencia venezolano.
Durante la reclusión, Mazoy relató que la celda en la que estuvo presentaba condiciones de hostilidad: cadenas colgando del techo y en el suelo, una cubeta llena de cucarachas y presencia constante de al menos cinco agentes armados, en un espacio reducido de 4×4 metros.
“Hubo muchísima tortura psicológica, podemos hablar de ello más adelante. No me pusieron un dedo encima, estoy sano, pero fue un ambiente de intimidación constante”, expuso el periodista en una entrevista con Juan Pablo Pérez en Radio Fórmula.
Los agentes exigieron al mexicano y colombiano que confesaran su labor periodística, ya que en la actualidad está prohibido el ingreso de corresponsales extranjeros a Venezuela.
“La única manera de entrar es diciendo que uno es turista, que realmente desea vacacionar o visitar a una persona de la familia. Intentamos sostener esa historia, pero ante las sospechas nos retuvieron durante horas intentando obtener esa confesión”, explicó Mazoy.
Las autoridades retuvieron los teléfonos y equipos, solicitando que los desbloquearan para inspeccionar todo el contenido. El periodista afirmó que su celular y la computadora de la empresa fueron revisados a detalle durante al menos seis horas.
Como parte de la presión psicológica, en un momento le entregaron un libro de Gabriel García Márquez titulado El secuestro, acción que Mazoy interpretó como un gesto irónico por parte de los custodios.
