A plena luz del día y con una precisión que no levanta sospechas, una banda delictiva opera impunemente en las calles aledañas al hospital del ISSET, sobre la calle Ceiba, con acceso por la avenida 27 de Febrero.
Llegan en silencio, abren los automóviles como si fueran sus legítimos propietarios o mecánicos y, en cuestión de minutos, desvalijan las unidades.
El escenario se repite una y otra vez en el parque cercano al hospital, donde familiares y pacientes se ven obligados a estacionarse por la urgencia de una consulta médica.
Ahí, los delincuentes observan con atención, identifican a sus víctimas y actúan de manera coordinada.
Uno de los casos ocurrió en un lapso de apenas 15 minutos, entre las 4:20 y las 4:35 de la tarde, pues solo bastaron menos de tres minutos para abrir el cofre y sustraer la batería del vehículo, sin que nadie interviniera.
Además del robo de autopartes, los afectados denuncian cristalazos y el saqueo de todo objeto de valor que encuentran dentro de los automóviles.
Uno de los testimonios hechos llegados hasta esta redacción, señala que en que esta actividad criminal es cotidiana pues, la ausencia de vigilancia ha convertido el área en un punto rojo para los amantes de lo ajeno.
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LILIANA COLLADO (FFO)
