Los demócratas del Congreso de EE.UU. han llegado a un acuerdo con Donald Trump para mantener la financiación del Gobierno federal y evitar así un nuevo cierre de la administración, a la vez que se dan más tiempo para negociar sobre el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), los agentes antiinmigración cuyas redadas han causado dos muertos en Mineápolis y una ola de rechazo en todo el país.
La Casa Blanca envió al Congreso varias propuestas de ley para financiar los departamentos federales durante el año fiscal 2026. Estas leyes tienen que ser aprobadas antes de la medianoche de este viernes, 30 de enero, para evitar un cierre de la administración pública federal por falta de fondos. Si no se aprueban esas partidas, instituciones como los Departamentos del Gobierno (ministerios), el Pentágono o la red de museos y parques naturales no podrían seguir pagando las nóminas.
La Cámara de Representantes aprobó las partidas de gasto por separado, y a continuación llegaron al Senado en un paquete único. Se suponía que el Senado iba a aprobarlas también, pero la muerte a tiros de Alex Pretti, la segunda víctima estadounidense que moría a manos de los agentes del ICE en Mineápolis después de Renee Good, rompió el consenso e hizo que los demócratas dieran marcha atrás.
Entre los votantes demócratas surgió además una campaña para forzar a sus representantes a dejar de financiar al DHS y al ICE como un primer paso para controlar sus actuaciones.
El nuevo acuerdo entre los demócratas y la Casa Blanca separa las propuestas de gasto en el Senado. Mientras que para el resto de la administración se aprueba el presupuesto para todo un año, en el caso del DHS se amplía solo dos semanas, hasta el 13 de febrero.
En ese plazo, los demócratas intentarán forzar a Trump a controlar las tácticas del ICE, por ejemplo terminando las patrullas aleatorias, prohibiendo que los agentes vayan con la cara tapada u obligándoles a llevar cámaras en los uniformes.
La política antiinmigración de Trump y las redadas del ICE han provocado una conmoción en Estados Unidos. Entre los inmigrantes, tanto si tienen documentos como si no, se ha extendido el miedo a salir de casa, a lo que se unen las decenas de muertes en los centros de detención y la muerte a tiros de Good y Pretti. Las protestas ya han obligado a Trump a hacer cambios en la dirección del ICE y a anunciar una \»desescalada\».

