El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que México dejará de enviar petróleo a Cuba, en medio del incremento de la presión de Washington contra la isla caribeña y las advertencias sobre la posible imposición de aranceles a los países que continúen suministrando crudo a La Habana.
Durante un encuentro con medios de comunicación en la Casa Blanca, Trump aseguró que el gobierno mexicano aceptó suspender los envíos energéticos. “México va a dejar de enviarles petróleo”, declaró, al tiempo que calificó a Cuba como una “nación en quiebra”. Días antes, el mandatario estadounidense había firmado un decreto para aplicar sanciones comerciales a los países que abastezcan energéticamente a la isla, al considerarla una “amenaza excepcional”.
Por su parte, el Gobierno de México confirmó la suspensión de un cargamento reciente de Pemex con destino a Cuba; sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo precisó que se trata de una decisión estratégica de la empresa estatal, no de un acuerdo político con Washington. Asimismo, negó que el tema del petróleo haya sido abordado en su más reciente conversación telefónica con Trump y ordenó a la Secretaría de Relaciones Exteriores solicitar información oficial sobre los alcances de los anuncios estadounidenses.
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La mandataria informó también que su administración mantiene coordinación con la embajada de Cuba para definir necesidades prioritarias, entre ellas el envío de alimentos e insumos básicos, los cuales serán trasladados por la Secretaría de Marina. El tema energético, subrayó, se atenderá “por la vía diplomática”.
Las declaraciones del presidente estadounidense se producen tras un operativo militar de Estados Unidos en el que fue capturado el exgobernante venezolano Nicolás Maduro, lo que debilitó el respaldo petrolero de Caracas hacia La Habana. Desde entonces, Washington ha intensificado su presión sobre el gobierno cubano y ha reiterado su intención de negociar un eventual acuerdo.
En este contexto, la cancillería cubana expresó su disposición a mantener un diálogo respetuoso con Estados Unidos, basado en el derecho internacional, y rechazó ser considerada una amenaza. Mientras tanto, el gobierno de La Habana acusa a la Casa Blanca de intentar “asfixiar” a su población, que enfrenta apagones constantes y escasez de combustibles.
(WCLS)

