Billie Eilish fue una de las protagonistas de la noche en los Premios Grammy al ganar el galardón a Mejor Canción del Año por “Wildflower”. Más allá del reconocimiento musical, la cantante aprovechó el momento para enviar un mensaje político contundente en defensa de los migrantes en Estados Unidos.
Durante su discurso, Eilish alzó la voz contra las acciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), afirmando que “nadie es ilegal en tierras robadas”, una frase que ya había mostrado previamente en un prendedor con la leyenda “ICE Out” que portó en la alfombra roja. Su postura fue recibida con aplausos y marcó uno de los momentos más comentados de la ceremonia.
La artista no se contuvo y, visiblemente emocionada, llamó a seguir protestando y a no guardar silencio ante las redadas migratorias. Acompañada de su hermano FINNEAS, subrayó que las voces de los ciudadanos importan y que es necesario continuar luchando por los derechos humanos de las comunidades afectadas.
Billie explicó que su posicionamiento responde al contexto que vive su país y a las consecuencias de las políticas migratorias, las cuales han provocado protestas y episodios de violencia. En ese sentido, su mensaje se sumó a una serie de discursos políticos que marcaron esta edición de los Grammy.
Con esta intervención, Billie Eilish reforzó su imagen como una artista comprometida socialmente, capaz de convertir uno de los escenarios más importantes de la industria musical en una plataforma para visibilizar causas humanitarias, demostrando que su impacto va más allá de la música.
