El cortisol es una hormona con múltiples funciones en el organismo: da respuesta a situaciones de estrés fisiológico y psicológico; regula la forma en que el cuerpo utiliza grasas, proteínas y carbohidratos; aumenta los niveles de azúcar en la sangre para dar energía rápida; ayuda a controlar y reducir la respuesta inflamatoria; contribuye a mantener la tensión en niveles adecuados e interviene en el ciclo sueño-vigilia, informó la doctora Lourdes Balcázar Hernández.
La encargada de la Jefatura de Endocrinología de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) UMAE Hospital de Especialidades, “Dr. Bernardo Sepúlveda Gutiérrez”, Centro Médico Nacional “Siglo XXI”, destacó que en redes sociales la información que se brinda sobre el cortisol suele ser simplificada o exagerada, se asocia la idea de que el cortisol es el responsable del aumento de peso corporal, por lo que consideró muy importante tomar en cuenta quién está dando sus opiniones, si es un experto o es una persona que no conoce a profundidad del tema.
Dijo que cuando una persona tiene estrés crónico, existe una elevación de esta hormona y causa que el cuerpo entre en un estado donde aumenta el apetito por alimentos calóricos y comienza a almacenar energía; “como el papel del cortisol es movilizar esta reserva, el resultado es el aumento de grasa visceral a nivel abdominal que da problemas sobre todo de inflamación, metabólicos y aumento de la glucosa que lleva a padecimientos como diabetes, además de otros problemas como el desarrollo de osteoporosis y debilidad muscular”.
Afirmó que el aumento de peso no ocurre exclusivamente por causa del cortisol, sino que está asociado a factores que provocan que una persona esté expuesta a un estrés crónico y prolongado, a lo cual suelen sumarse malos hábitos alimenticios, falta de actividad física regular, consumo excesivo de alcohol y/o cafeína, así como falta de descanso o mala higiene del sueño.
La especialista explicó que esta hormona funciona bajo un ritmo circadiano, es decir, no se encuentra elevada durante todo el día, sino que alcanza su pico máximo por las mañanas, alrededor de las 8 de la mañana, para preparar al organismo a las situaciones de estrés que va a enfrentar durante el día.
Al llegar la tarde y en particular durante la noche, los niveles de cortisol disminuyen para facilita el sueño y un descanso reparador, por lo cual resaltó los puntos clave para mantener en control el ritmo circadiano y favorecer su equilibrio:
• Dormir entre 7 a 8 horas diarias
• Mantener horarios regulares de sueño
• Realizar actividad física moderada
• Tener una alimentación equilibrada
• Hidratación adecuada en el transcurso del día
• Reducir el estrés (practicar meditación, respiración y pausas activas)
• Evitar el consumo excesivo de cafeína, cigarros o estimulantes como bebidas energéticas
La doctora Balcázar Hernández señaló que las personas más expuestas a romper el ciclo circadiano y elevar el cortisol son quienes laboran por las noches o que cambian de turno entre mañana y noche, quienes realizan ejercicio de alto rendimiento, que están sometidas a altos niveles de estrés laboral o quienes cursan con algún trastorno del estado de ánimo, en particular ansiedad y depresión.
Dijo que la población debe estar alerta ante la aparición de síntomas como aumento de peso, en particular de la grasa visceral, disminución del músculo con debilidad generalizada, enrojecimiento del rostro, aparición de acné, aumento del vello facial en mujeres, estrías de color violeta a nivel abdominal o diabetes o hipertensión de difícil control, para ser evaluado en forma oportuna por personal médico.
Indicó que en el Seguro Social, los niveles de cortisol se evalúan mediante análisis de sangre (generalmente por la mañana), estudios de orina y de ser indicado por el médico, pruebas especiales como supresión hormonal en paciente en quienes se requiere evaluar tumores que causan elevación del cortisol dentro del cuerpo (hipercortisolismo endógeno).
Abundó que el médico en el Primer Nivel de atención determina si una persona cumple con datos clínicos que sugieran elevación del cortisol y como un manejo inicial, promueve medidas de orientación nutricional y manejo del estrés.
En caso de así requerirlo, refiere al derechohabiente a los servicios de Endocrinología en el Segundo y Tercer Nivel de atención cuando hay sospecha del aumento de la hormona a causa de lesiones en glándulas como la hipófisis o la suprarrenal, ya que en estos casos se requiere de manejo quirúrgico y atención de especialidades como Urología o Neurocirugía, dependiendo el sitio donde existan lesiones que provoquen la producción endógena de cortisol / síndrome de Cushing.
“El cortisol no es un villano, tampoco es una hormona mala, de hecho, es muy importante para nuestro metabolismo y esencial para responder a las exigencias de la vida, el problema es el desequilibrio en su producción, por eso es importante controlar aquellos factores que pueden condicionar que se eleve el cortisol al adoptar buenos hábitos de vida”, enfatizó.
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