El fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad histórica, convirtiéndose en el más potente desde 1877, de acuerdo con proyecciones del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo.
Las estimaciones señalan que el Pacífico ecuatorial registra un calentamiento inusual, con temperaturas hasta 3°C por encima del promedio hacia finales de año, lo que colocaría a América Latina como una de las regiones más afectadas.
Según expertos como Benjamín Quesada, investigador de la Universidad del Rosario, existe un 50% de probabilidad de que el fenómeno sea fuerte o muy fuerte, lo que provocaría sequías en Centroamérica y el norte de Sudamérica, así como lluvias intensas en países como Perú, Ecuador y el sur de Brasil.
Además, organismos como la NOAA estiman que el evento podría consolidarse hacia julio, en un contexto donde el calentamiento global ya eleva los riesgos climáticos.
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El impacto no sería solo ambiental. Las olas de calor podrían intensificarse en ciudades como Ciudad de México o Monterrey, donde se prevé un aumento en los días de temperaturas extremas. En 2023, alrededor de 50 mil personas mayores de 60 años murieron en América por causas relacionadas con el calor.
Especialistas advierten que el fenómeno también tendrá consecuencias económicas, con posibles afectaciones de hasta 5% del PIB en algunos países, además de un incremento en la mortalidad si no se implementan medidas de prevención.
Entre las soluciones, se destacan sistemas de alerta temprana, políticas de adaptación climática y el fortalecimiento de infraestructura verde, como la reforestación urbana, que puede reducir significativamente la temperatura en momentos críticos.
El llamado de los expertos es claro: actuar ahora será clave para mitigar los efectos de un fenómeno que podría marcar un antes y un después en la región.
(WCLS)
