El endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos contra Cuba ha incrementado la incertidumbre política y económica en la isla, en medio de amenazas militares y nuevas restricciones impulsadas por el presidente Donald Trump.
La situación se agravó tras la orden ejecutiva firmada el pasado 1 de mayo, con la que Washington amplió sanciones dirigidas a sectores estratégicos como energía, defensa, minería y servicios financieros. Las medidas también contemplan sanciones para empresas y bancos extranjeros que mantengan operaciones con entidades cubanas.
Además, Trump elevó el tono de confrontación al insinuar el posible despliegue de un portaaviones frente a las costas cubanas, declaraciones que han generado preocupación internacional.
De acuerdo con especialistas consultados, entre ellos la académica Diana Correa Corrales, exintegrante del Servicio Exterior Mexicano en La Habana, el contexto actual combina presión económica, vigilancia militar y factores políticos vinculados a las elecciones intermedias en Florida y al peso del voto cubanoamericano.
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En paralelo, medios internacionales reportan un incremento de vuelos de reconocimiento militar estadounidense cerca de Cuba desde febrero, lo que ha elevado la tensión regional.
Las consecuencias económicas ya son visibles. La CEPAL estima una contracción del PIB cubano de 6.5% para 2026, mientras economistas independientes calculan caídas aún mayores.
El impacto también alcanza a empresas mexicanas con presencia en la isla y podría influir en futuras negociaciones comerciales regionales, incluida la revisión del T-MEC.
Para miles de cubanos, la crisis se traduce en apagones, escasez de combustibles, deterioro de servicios básicos y salarios insuficientes, en un escenario donde el costo humano de las sanciones sigue creciendo.
(WCLS)
