El secretario de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, respondió a las críticas de distintos sectores del ramo educativo y laboral por el anuncio de adelantar el cierre del ciclo escolar: “La escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niños por conveniencia del mercado”.
Así lo dijo en su mensaje de apertura de la Primera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), el cual se reunió la mañana de este lunes para discutir y definir cómo quedará el cierre del calendario escolar 2025-2026 y la apertura del 2026-2027.
En su mensaje inicial, el expresidente nacional de Morena dijo que dicha sesión se realiza por “un imperativo democrático: el país nos ha observado y la presidenta Claudia Sheinbaum nos ha convocado a la reflexión y al diálogo profundo”.
Sin mencionar la palabra “unanimidad”, dijo que el acuerdo del pasado 7 de mayo -de adelantar el cierre al 5 de junio, en vez del 15 de julio, e iniciar el siguiente ciclo hasta el 31 de agosto, lo que implica tres meses-, “respondió a realidades innegables: el azote climático en algunas regiones y los conflictos de movilidad y falta de atención que generará el Mundial de futbol”.
El funcionario defendió esos argumentos como “preocupaciones legítimas”. Sin embargo, reconoció que “el eco de los días recientes revela que nos faltan voces en esta mesa de los padres, de las madres de familia y el magisterio que viven en realidades muy distintas, según el territorio. Falta sobre todo, además confrontar el fondo del sistema: la manera en que está construido nuestro calendario, atendiendo las distintas realidades de nuestro país”.
El exsenador de Morena recordó que el artículo 87 de la Ley General de Educación exige entre 185 y 200 días efectivos de clase, pero al estilo del gobierno de la llamada “Cuarta Transformación”, acusó que dicha ley “es un residuo de la visión tecnocrática, esa cifra responde a una visión alineada con los estándares comparados de la OCDE que redujo la educación a una estadística de permanencia e indicadores homologados”.
Y puso como ejemplos a Francia y Bélgica, cuyos sistemas de primer nivel tienen menos de 170 días de clases.
En su mensaje inicial, el expresidente nacional de Morena dijo que dicha sesión se realiza por “un imperativo democrático: el país nos ha observado y la presidenta Claudia Sheinbaum nos ha convocado a la reflexión y al diálogo profundo”.
Sin mencionar la palabra “unanimidad”, dijo que el acuerdo del pasado 7 de mayo -de adelantar el cierre al 5 de junio, en vez del 15 de julio, e iniciar el siguiente ciclo hasta el 31 de agosto, lo que implica tres meses-, “respondió a realidades innegables: el azote climático en algunas regiones y los conflictos de movilidad y falta de atención que generará el Mundial de futbol”.
El funcionario defendió esos argumentos como “preocupaciones legítimas”. Sin embargo, reconoció que “el eco de los días recientes revela que nos faltan voces en esta mesa de los padres, de las madres de familia y el magisterio que viven en realidades muy distintas, según el territorio. Falta sobre todo, además confrontar el fondo del sistema: la manera en que está construido nuestro calendario, atendiendo las distintas realidades de nuestro país”.
El exsenador de Morena recordó que el artículo 87 de la Ley General de Educación exige entre 185 y 200 días efectivos de clase, pero al estilo del gobierno de la llamada “Cuarta Transformación”, acusó que dicha ley “es un residuo de la visión tecnocrática, esa cifra responde a una visión alineada con los estándares comparados de la OCDE que redujo la educación a una estadística de permanencia e indicadores homologados”.
Y puso como ejemplos a Francia y Bélgica, cuyos sistemas de primer nivel tienen menos de 170 días de clases.
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