El síndrome de ovario poliquístico, conocido ampliamente como SOP, es una de las alteraciones hormonales más frecuentes en mujeres en edad reproductiva.
Sin embargo, su nombre ha sido cuestionado durante años por especialistas y pacientes, debido a que no refleja con precisión la complejidad clínica de esta condición.
La propuesta de adoptar el término SOMP busca ampliar la comprensión del trastorno y reconocer que no se trata únicamente de un problema ovárico. El nuevo nombre integra tres dimensiones fundamentales: el componente poliendocrino, relacionado con alteraciones hormonales múltiples; el componente metabólico, asociado principalmente a resistencia a la insulina y riesgo de complicaciones sistémicas; y el componente ovárico, que mantiene la referencia a la dimensión reproductiva sin reducir toda la enfermedad a ella.
Este cambio de nomenclatura no es menor. En salud, el nombre de una enfermedad influye en la forma en que se diagnostica, se comunica y se aborda clínicamente. En el caso del SOP, la denominación tradicional ha podido reforzar la idea de que la condición depende exclusivamente de la presencia de ovarios “poliquísticos” o de síntomas reproductivos, cuando en realidad puede comprometer diferentes sistemas y manifestarse de manera heterogénea entre pacientes.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, esta condición afecta entre el 8% y el 13% de las mujeres en edad reproductiva a nivel mundial. A pesar de esta frecuencia, una proporción importante permanece sin diagnóstico, lo que refuerza la necesidad de mejorar la identificación clínica, ampliar la sospecha diagnóstica y comunicar de forma más precisa el alcance del síndrome.
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