Tulsi Gabbard anunció su renuncia como directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, una decisión que, explicó, está relacionada con la situación de salud que atraviesa su esposo, Abraham Williams. La funcionaria informó que dejará oficialmente el cargo el próximo 30 de junio de 2026, convirtiéndose en la cuarta integrante del gabinete de Donald Trump en abandonar la administración durante su segundo mandato.
La exfuncionaria dio a conocer su decisión a través de una carta dirigida al presidente estadounidense y posteriormente compartida en redes sociales, donde explicó las razones que la llevaron a apartarse de uno de los puestos más sensibles dentro del gobierno.
«Mi esposo ha sido diagnosticado recientemente con una forma extremadamente rara de cáncer de hueso. No puedo, en buena conciencia, pedirle que enfrente esta batalla solo mientras continúo en este cargo tan exigente», escribió.
Gabbard también describió a Williams como una figura clave en su vida personal y profesional durante más de una década de matrimonio.
«Ha sido mi roca durante estos años, en despliegues militares, campañas y desafíos personales», expresó.
De acuerdo con los reportes, la ahora exdirectora notificó personalmente su decisión al presidente Donald Trump durante una reunión privada en el Despacho Oval. Tras hacerse pública la noticia, el mandatario reaccionó con un mensaje de reconocimiento a su trabajo.
«Tulsi ha hecho un trabajo increíble y la echaremos de menos», publicó Trump, quien además confirmó que Aaron Lukas, hasta ahora su adjunto, asumirá el cargo de manera interina.

¿Quién es Tulsi Gabbard?
Tulsi Gabbard, de 45 años, es veterana de la guerra de Irak y oficial de reserva del Ejército estadounidense. Antes de incorporarse a la administración Trump desarrolló una trayectoria política que la llevó al Congreso y se convirtió en una figura conocida por sus posturas críticas hacia las intervenciones militares estadounidenses en el extranjero.
Durante su paso por la Dirección Nacional de Inteligencia tuvo bajo su responsabilidad la coordinación de agencias de inteligencia y la supervisión de temas vinculados con seguridad nacional y amenazas internacionales.
Sin embargo, su gestión también estuvo rodeada de controversias. Su postura frente a la guerra con Irán generó tensiones dentro del gobierno, particularmente luego de sostener que la comunidad de inteligencia no era responsable de determinar si existía una amenaza inminente.
Además, medios estadounidenses señalaron que mantuvo diferencias con funcionarios clave de seguridad, entre ellos el director de la CIA, John Ratcliffe, así como con integrantes cercanos al círculo presidencial.
Su salida ocurre en un momento complejo para la administración estadounidense, en medio de conflictos internacionales y debates internos sobre política exterior y seguridad nacional.
Jenny Colorado
