La cuenta regresiva rumbo al Mundial 2026 ya comenzó y la Ciudad de México no solo se prepara para recibir a selecciones y aficionados de distintas partes del mundo: también está cambiando su imagen. Entre estaciones renovadas, trenes intervenidos, nuevos espacios urbanos y ajolotes gigantes que ya aparecen en distintos puntos de la capital, la ciudad comenzó a vestirse de futbol.

La transformación no pasa desapercibida. Quienes utilizan diariamente el transporte público o recorren algunas de las principales zonas de movilidad ya comenzaron a notar detalles que antes no estaban ahí: murales, nuevos acabados, iluminación renovada y espacios que buscan recibir a miles de visitantes cuando el balón comience a rodar.

Uno de los cambios más visibles está en el Tren Ligero, una de las rutas que conectará con el Estadio Ciudad de México, escenario del partido inaugural. Ahí, los tradicionales vagones y estaciones comenzaron a llenarse de color con enormes ajolotes rosas que se han convertido en una de las nuevas imágenes rumbo al Mundial.
Pero la renovación va mucho más allá de un cambio estético. La modernización de esta ruta implicó una inversión cercana a 2 mil 400 millones de pesos, además de mejoras para agilizar la movilidad y el traslado de aficionados.

El Metro también entró a la cancha. En la estación Hidalgo, por ejemplo, los nuevos faroles se convirtieron rápidamente en tema de conversación entre usuarios, mientras otras zonas recibieron nuevos pisos, muros renovados, señalización bilingüe y mejoras eléctricas.
La intención es que estaciones estratégicas como Tasqueña, Universidad, Zócalo y Bellas Artes lleguen completamente renovadas antes del arranque de la justa mundialista.
En el caso de Bellas Artes, las autoridades adelantaron que el objetivo es recrear en su interior elementos visuales inspirados en el emblemático recinto cultural para ofrecer una experiencia distinta a los usuarios.
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Mientras la ciudad cambia de rostro, el gobierno capitalino también trabaja en otros frentes menos visibles, pero igual de importantes. Las lluvias y las históricas inundaciones en algunas alcaldías encendieron las alertas, por lo que actualmente operan 56 puntos prioritarios con infraestructura hidráulica especializada y equipos de emergencia.
Más de 6 mil trabajadores participan diariamente en labores de monitoreo y atención para responder ante posibles contingencias durante el Mundial.
La estrategia también incluye un componente sanitario. Ante la llegada de visitantes internacionales, las autoridades instalarán módulos de vacunación y reforzarán la vigilancia epidemiológica en aeropuertos y terminales para monitorear enfermedades y responder ante cualquier eventualidad.
Y como el futbol también se vive fuera de los estadios, el gobierno capitalino confirmó que adquirió derechos para proyectar gratuitamente los partidos en distintos espacios públicos y «festivales futboleros» que se organizarán en varias alcaldías.
La Ciudad de México ya comenzó su transformación. Entre obras, movilidad renovada y ajolotes que aparecen en estaciones y vagones, la capital mexicana parece tener claro el mensaje: el Mundial no solo llegará a los estadios; también empezará a jugarse en las calles.
Jenny Colorado
