Durante la Mañanera del Pueblo de este jueves, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permanece vigente hasta 2036, descartando cualquier escenario inmediato de ruptura y dando paso a una nueva etapa de revisiones anuales entre los tres países.
Ebrard explicó que la reunión trilateral celebrada con representantes de Estados Unidos y Canadá correspondió al mecanismo de revisión previsto desde la entrada en vigor del acuerdo y no tuvo como objetivo renegociar ni cancelar el tratado, como se llegó a especular.
El funcionario precisó que Estados Unidos manifestó que, por ahora, no respalda extender desde este momento la vigencia del T-MEC más allá de 2036. En su lugar, propuso mantener el calendario actual e implementar revisiones anuales para evaluar los temas que cada país considere prioritarios. Sin embargo, aclaró que esta postura no significa una salida del tratado, ya que el acuerdo continúa vigente y conserva la posibilidad de que, antes de 2036, los tres gobiernos decidan de común acuerdo ampliar nuevamente su duración.
Como parte de este nuevo esquema, México recibirá el próximo 20 de julio a la delegación estadounidense para realizar la primera revisión formal del T-MEC, en la que se abordarán los avances alcanzados, los temas aún pendientes y la metodología que seguirán las futuras revisiones.
Entre los asuntos que México pondrá sobre la mesa destacan la reducción de los aranceles impuestos unilateralmente por Estados Unidos a sectores como el acero, el aluminio y la industria automotriz, medidas que, recordó Ebrard, no forman parte del T-MEC, sino que derivan de disposiciones comerciales independientes del gobierno estadounidense.
El secretario aseguró que México llega a esta nueva etapa en una posición favorable. Destacó que más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos continúan ingresando sin arancel, lo que mantiene al país entre los socios comerciales con mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense, incluso en un contexto internacional marcado por mayores políticas proteccionistas.
Además, señaló que ambos gobiernos buscan construir una agenda común para fortalecer la producción dentro de Norteamérica, reducir la dependencia de importaciones provenientes de otras regiones y atraer nuevas inversiones en sectores estratégicos como semiconductores, farmacéutica, electrónica, centros de datos e industria automotriz.
La visión del Gobierno de México es que este escenario ofrece mayor certidumbre para la inversión y el crecimiento económico. Lejos de representar un retroceso, la continuidad del tratado y el inicio de revisiones periódicas brindan un marco de diálogo permanente que permitirá resolver diferencias sin poner en riesgo la integración comercial de la región.
Con ello, México mantiene una posición estratégica dentro de Norteamérica, conserva las ventajas del T-MEC y deja abierta la posibilidad de que, conforme evolucionen las condiciones económicas y políticas, el acuerdo pueda extender su vigencia más allá de 2036.
Graciela Bravata

