Por segunda ocasión en menos de tres meses, el acceso principal al Centro de Atención al Visitante (Catvi) de Chichén Itzá quedó inundado tras las fuertes lluvias registradas en Yucatán, obligando a visitantes a buscar formas improvisadas para entrar a la zona arqueológica.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron a turistas caminando por los bordes de las banquetas o atravesando directamente el agua acumulada para evitar quedar empapados, con el riesgo de sufrir caídas.
El nuevo incidente ocurre después de una primera inundación registrada el pasado 9 de mayo, tras la cual se realizaron trabajos en la zona afectada. Sin embargo, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no informó públicamente los detalles de las obras, el diagnóstico técnico ni la inversión destinada para solucionar el problema.
La repetición de los encharcamientos genera cuestionamientos sobre la efectividad de las medidas aplicadas y la capacidad del sistema hidráulico del inmueble, diseñado para recibir diariamente a miles de visitantes nacionales y extranjeros.
La acumulación de agua se presentó tras las lluvias provocadas por la onda tropical número 25, aunque especialistas señalan que una infraestructura adecuada debe contar con sistemas capaces de desalojar las precipitaciones habituales de la temporada.
El Catvi, que comenzó operaciones el pasado 1 de junio sin inauguración oficial, ya había presentado otros inconvenientes, como problemas en el sistema de drenaje sanitario durante episodios anteriores de lluvia.
Hasta el momento, el INAH no ha informado si realizará nuevas obras ni ha explicado por qué las intervenciones posteriores al primer incidente no evitaron una nueva inundación.
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