Las dificultades económicas están llevando a la Generación Z a retrasar decisiones importantes como casarse, formar una familia, emprender un negocio o continuar sus estudios, de acuerdo con la Encuesta Gen Z y Millennials 2026 elaborada por Deloitte.
El estudio señala que 55% de los integrantes de la Generación Z ha pospuesto alguno de estos proyectos por motivos financieros, mientras que entre los millennials el porcentaje asciende a 52%.
El alto costo de vida se mantiene, por quinto año consecutivo, como la principal preocupación para los jóvenes. El 38% de los encuestados lo identifica como su mayor desafío, por encima de temas como la inseguridad, el desempleo, la salud mental y la incertidumbre política.
La presión económica también impacta el día a día. Casi la mitad de la Generación Z (47%) asegura vivir de sueldo a sueldo, mientras que 34% reconoce tener dificultades para cubrir sus gastos básicos mensuales.
El acceso a la vivienda representa otro reto importante. Uno de cada dos jóvenes (51%) considera que no puede costear una casa propia y 69% afirma que el precio de la vivienda influye directamente en el lugar donde decide trabajar o aceptar una oportunidad laboral.
El informe también revela que las preocupaciones económicas afectan la salud mental. El 44% de la Generación Z señala que su principal fuente de estrés es su futuro financiero, mientras que el 38% asegura que las finanzas cotidianas también generan ansiedad constante.
Ante este panorama, casi tres de cada diez jóvenes cuentan con un segundo empleo. Entre quienes tienen otra fuente de ingresos, 44% lo hace por necesidad económica, aunque otros lo consideran una oportunidad para desarrollar habilidades o complementar sus intereses.
Pese a los desafíos, el estudio muestra una visión optimista: 53% de la Generación Z espera que su situación financiera mejore durante los próximos 12 meses.
JCSC

