La hinchazón en pies, tobillos, piernas o manos puede estar relacionada con la retención de líquidos, conocida médicamente como edema. Esta acumulación puede aparecer por permanecer mucho tiempo sentado o de pie, consumir exceso de sal, cambios hormonales, algunos medicamentos o determinadas enfermedades.
Una de las principales recomendaciones alimentarias para reducir un factor que favorece el edema es moderar el consumo de sodio y priorizar alimentos frescos. Esto no significa recurrir a productos “detox” o remedios con supuestas propiedades diuréticas.
Entre las opciones que pueden incorporarse a una dieta equilibrada se encuentran pepino, piña, manzana, pera y verduras frescas. Además de aportar diferentes nutrientes, elegir estos alimentos en lugar de botanas y productos ultraprocesados puede contribuir a disminuir el consumo de sodio.
También es recomendable limitar alimentos como embutidos, sopas instantáneas, botanas saladas, enlatados, salsas comerciales, carnes procesadas y comida rápida, que pueden contener cantidades elevadas de sodio.
Sin embargo, las necesidades alimentarias pueden cambiar en personas con enfermedad renal, debido a que algunos pacientes requieren controlar nutrientes como potasio, sodio y la cantidad de líquidos. En esos casos, la alimentación debe ajustarse con orientación profesional.
La hinchazón persistente requiere valoración médica, particularmente si la piel luce estirada o queda una hendidura después de presionarla. Si aparece repentinamente en una sola pierna y está acompañada de dolor, también debe buscarse atención.
En caso de que la inflamación se presente junto con dificultad para respirar, dolor en el pecho o alteraciones del ritmo cardíaco, se recomienda buscar atención médica inmediata.
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