Suecia celebra este domingo unas elecciones parlamentarias marcadas por una cerrada disputa entre la oposición de centroizquierda y el bloque gobernante de derecha, con un resultado que podría modificar la composición política del próximo gobierno.
Las encuestas previas otorgaban una ligera ventaja al centroizquierda, encabezado por Magdalena Andersson y los socialdemócratas. Sin embargo, el primer ministro Ulf Kristersson logró reducir la diferencia durante las últimas semanas de campaña.
Uno de los principales puntos de atención es el papel de los Demócratas de Suecia, partido de extrema derecha que durante los últimos cuatro años respaldó desde fuera a la coalición de Kristersson.
El primer ministro adelantó que, si su bloque obtiene los votos suficientes para gobernar, buscará incorporar formalmente a los Demócratas de Suecia al Ejecutivo, una decisión que rompería con la histórica exclusión de esta fuerza política del gobierno.
Kristersson defendió durante la jornada electoral la necesidad de alcanzar acuerdos y mantener una postura pragmática para garantizar la gobernabilidad durante los próximos cuatro años.
JCSC

