El sistema energético mundial enfrenta una transformación cada vez más compleja, impulsada por el crecimiento de la demanda eléctrica, el desarrollo de nuevas tecnologías y las dificultades para garantizar un suministro accesible, seguro y sostenible.
De acuerdo con el informe World Energy Trilemma 2026, elaborado por el Consejo Mundial de la Energía (WEC), la expansión de la inteligencia artificial, los centros de datos y la electrificación industrial está aumentando la presión sobre las redes eléctricas, mientras los conflictos geopolíticos y las limitaciones de infraestructura complican la transición energética.
El estudio, que recoge las perspectivas de más de 275 líderes del sector energético de 65 países, identifica las redes de distribución, el almacenamiento y la integración de diferentes tecnologías como algunos de los principales obstáculos para responder a las necesidades actuales.
¿Por qué aumenta la demanda de energía?
La transformación digital y el crecimiento industrial requieren mayores cantidades de electricidad. Durante 2025, la demanda mundial de energía aumentó 1.7%, mientras todas las fuentes energéticas registraron incrementos, de acuerdo con el análisis presentado por KPMG.
Este escenario ha llevado a distintos países a combinar energías renovables, gas natural y otras fuentes de generación para mantener la estabilidad del suministro. Sin embargo, las estrategias avanzan a diferentes velocidades debido a las condiciones económicas, tecnológicas y geográficas de cada región.
Una transición energética desigual
Las diferencias entre países muestran la magnitud del desafío. Mientras África mantiene alrededor de 600 millones de personas sin acceso a electricidad, China desarrolla grandes proyectos de transmisión y Brasil enfrenta dificultades para aprovechar toda su capacidad de generación renovable.
Por otra parte, el crecimiento de la producción petrolera en Estados Unidos, Brasil y Guyana ha fortalecido la participación de América en el mercado internacional, mientras el gas natural adquiere mayor importancia como complemento de las fuentes renovables.
Ante este panorama, los especialistas advierten que el futuro energético dependerá no solo de producir más electricidad, sino también de modernizar las redes, mejorar el almacenamiento, fortalecer la cooperación y garantizar que la energía contribuya al desarrollo económico y social.
JCSC
