La cantante estadounidense Chappell Roan volvió a colocarse en el centro de la conversación mediática luego de su aparición en la alfombra roja de los Grammy 2026, donde no solo cumplió con las expectativas, sino que las superó con un atuendo que generó polémica inmediata. Su presencia en la ceremonia ya había despertado gran interés entre fans, críticos de moda y medios especializados, pero pocos anticiparon el nivel de audacia que presentaría.
Desde su llegada al photocall, Roan dejó claro que su intención no era pasar desapercibida. Con una imagen que mezcló teatralidad, sensualidad y provocación, la artista reafirmó su identidad artística, desafiando una vez más los códigos tradicionales de la industria musical y de la moda en eventos de alto perfil.
El vestido Mugler que encendió la alfombra roja
Chappell Roan lució un vestido de seda color burdeos, diseñado exclusivamente para ella por la prestigiosa casa Mugler, firma reconocida por sus siluetas arriesgadas y su enfoque vanguardista. En un inicio, la cantante apareció cubierta por una capa que se sostenía mediante un collar dorado, dejando ver un escote profundo y semitransparente que ya comenzaba a llamar la atención de fotógrafos y asistentes.
Sin embargo, el verdadero impacto llegaría segundos después, cuando Roan decidió retirarse la capa frente a las cámaras, revelando por completo el diseño del vestido. Fue entonces cuando se hizo evidente el detalle que detonó la polémica: la prenda estaba sostenida por falsos piercings colocados estratégicamente sobre un pezón inexistente, una ilusión visual que dejaba muy poco a la imaginación.
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Reacciones divididas y debate en redes sociales
Como era de esperarse, el atuendo generó una avalancha de comentarios en redes sociales y plataformas digitales. Mientras algunos celebraron la valentía de Chappell Roan por romper tabúes y utilizar la moda como una herramienta de expresión artística, otros calificaron el vestido como excesivo e innecesariamente provocador para un evento de tal magnitud.
Críticos de moda destacaron que el diseño continúa la tradición de Mugler de jugar con la anatomía y los límites del cuerpo femenino, mientras que sectores más conservadores cuestionaron si la provocación ha llegado demasiado lejos en las alfombras rojas.
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Uno de los looks más escandalosos en la historia de los Grammy
Con este atuendo, Chappell Roan ya figura en diversas listas como protagonista de uno de los vestidos más escandalosos en la historia de los Grammy, solo superado por el desnudo que protagonizó Bianca Censori en la edición anterior. La comparación no tardó en surgir, alimentando aún más el debate sobre la evolución —o radicalización— de la moda en este tipo de ceremonias.
Lejos de retractarse, Roan continúa consolidándose como una figura que desafía normas y provoca conversación, demostrando que, en la era digital, la moda sigue siendo un poderoso vehículo de impacto cultural.
