Un juez federal de Nueva York desestimó el jueves la mayoría de las demandas de la actriz Blake Lively contra el director y actor Justin Baldoni, incluidas todas las acusaciones de acoso sexual y “fat-shaming” (discriminación por el peso), en un golpe para la estrella a pocas semanas del inicio del juicio, previsto para el 18 de mayo en Nueva York.
El juez Lewis Liman eliminó 10 de los 13 cargos presentados por Lively, de 39 años, en su demanda contra Baldoni, de 42, derivada del rodaje de Romper el círculo (Romper el círculo).
La actriz conserva únicamente tres reclamaciones: incumplimiento de contrato, represalia y complicidad en represalia.
En su resolución de 152 páginas, el juez Liman determinó que los contratos legales citados por Lively como base de sus demandas eran “inejecutables” porque ella no los había firmado.
En particular, la actriz no suscribió el llamado Actor Loanout Agreement (ALA), el acuerdo que habría regulado el acoso sexual en el set, tras meses de negociaciones fallidas con el equipo de Baldoni.
El magistrado escribió que el ALA “no es ni ha sido nunca un contrato válidamente formado y vinculante”, dado que la producción expresó inequívocamente su intención de no quedar obligada sin un acuerdo plenamente ejecutado y firmado.
Además, el juez determinó que Blake Lively debía ser considerada contratista independiente —y no empleada— de la producción de Romper el círculo, lo que impidió que sus reclamaciones avanzaran bajo la Ley de Derechos Civiles de 1964 y el Código Laboral de California.
Para llegar a esta conclusión, enumeró el amplio control creativo que la actriz ejerció sobre el filme: eligió el 90% de las canciones, supervisó cada toma incluida en la película, reescribió el guion, participó en la contratación y el despido de asistentes y negoció el traslado del rodaje a una ubicación más cercana a su domicilio.
Respecto a las acusaciones de “fat-shaming” —que incluían que Baldoni preguntó al entrenador personal de Lively cuánto pesaría cuando comenzara el rodaje y que le presentó a un especialista en probióticos y pérdida de peso—, el juez sostuvo que dicha conducta “no puede considerarse razonablemente como una expresión de hostilidad hacia Lively como mujer o hacia las mujeres en general”.
La justificación que ofreció es que la propia actriz había reconocido que lograr “cierta estética” era “parte del trabajo para el que ambos nos apuntamos con entusiasmo”.
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