El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró este martes que va a supervisar una «gran investigación» sobre la muerte de Alex Pretti por disparos de agentes federales en Mineápolis, que ha despertado indignación en el país y que ha llevado a la Casa Blanca a rebajar su agresiva campaña de redadas migratorias en la ciudad.
«Estamos llevando a cabo una gran investigación. Quiero ver la investigación y voy a estar supervisándola», explicó el republicano en unas declaraciones a la prensa en la Casa Blanca antes de poner rumbo a Iowa, donde hoy ofrecerá un discurso sobre la economía.
Muchas voces dentro y fuera de Minesota, el estado donde se encuentra Mineápolis, han pedido pesquisas independientes y exhaustivas sobre la muerte de Pretti por disparos de agentes migratorios en plena calle.
El presidente estadounidense recordó también que, para rebajar la tensión en la ciudad, ha enviado a su zar fronterizo, Tom Homan, para relevar como interlocutor con las autoridades locales al discutido oficial de la Patrulla Fronteriza Greg Bovino, que ha liderado las redadas masivas en Minéapolis desde hace tres semanas.
«Como ya saben, Tom Homan se encuentra ahora en Minesota. Se está reuniendo con el gobernador y con el alcalde, y me han dicho que todo va muy bien», explicó Trump.
El presidente habló ayer lunes con el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minesota, Tim Walz, para evitar un deterioro de la seguridad en la ciudad y anunció que enviaría a
El propio Frey aseguró que espera que algunos de los 3.000 agentes migratorios enviados por Washington abandonen la ciudad hoy mismo.
La muerte de Alex Pretti, que, sin ofrecer resistencia violenta, fue asaltado por varios agentes que le dispararon por la espalda tras desarmarlo, ha generado una gran presión sobre la Casa Blanca por su militarizado operativo en Mineápolis.
Ese despliegue comenzó a principio de enero después de que Trump pusiera en el foco casos de malversación de fondos federales que involucran a la comunidad somalí de la ciudad.
La muerte Pretti ha sido la segunda muerte de un ciudadano de Mineápolis por disparos de agentes de inmigración en menos de tres semanas después del fallecimiento de Renee Good el pasado 7 de enero.

