En recientes declaraciones por el secretario Rubio ha indicado “Sí. Y sabíamos que, desde el principio, eso sería un factor. Por eso, tenemos un programa en marcha que comenzará a ser implementado por el secretario Wright y el secretario Bessent. Y a partir de mañana (martes 3 de marzo) nos verán implementar estas fases para intentar mitigarlo. Obviamente, los mercados reaccionarán a las noticias sobre lo que está sucediendo”.
Pero realmente podrá lograrse esto. En primer lugar, es importante aclarar que el cierre del estrecho de Ormuz no tiene un impacto directo sobre Estados Unidos. Surge entonces la pregunta: ¿a qué países afecta esta situación?.
Estados Unidos recibe entre 300 y 600 mil barriles diarios de petróleo crudo del estrecho de Ormuz, lo que equivale al 7-8% del total de sus importaciones, estimadas en aproximadamente 6 a 7 millones de barriles por día. Este volumen representa menos del 2% del consumo diario total del país. Actualmente, Estados Unidos cuenta con reservas estratégicas equivalentes a 59 días, y al considerar el almacenamiento privado, esta cifra asciende a alrededor de 115 días del total de las importaciones.
Los datos indican que el 84% del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz tiene como destino Asia, siendo China, India, Japón y Corea del Sur los principales receptores con un 69% de dicho volumen. Esta situación posiciona a Asia como la región más susceptible ante un posible cierre del estrecho.
Europa recibe entre el 4% y el 6%, mientras que Estados Unidos obtiene entre el 1% y el 2%, reflejando la baja dependencia física de ambas regiones respecto a este paso marítimo. No obstante, tanto Europa como Estados Unidos experimentan consecuencias en los precios internacionales, dado que el mercado petrolero opera de manera integrada globalmente.
Cuanto dependen los países, y continentes del estrecho de Ormuz, respecto al total de sus importaciones diarias de petróleo crudo:

El precio del petróleo experimenta incrementos a pesar de que Asia cuenta con reservas. Europa y Estados Unidos presentan una baja dependencia del Estrecho de Ormuz, dado que los mercados petroleros no responden únicamente a la disponibilidad física actual de almacenamiento, sino principalmente al riesgo futuro. El aspecto fundamental radica en que los precios reflejan expectativas, más que inventarios. Los mercados petroleros operan de manera similar a los mercados financieros: Cuando surge un riesgo de escasez de petróleo en el corto plazo, los precios se ajustan al alza inmediatamente. Aunque existan reservas, los operadores consideran que, ante la escalada de un conflicto, dichas reservas podrían ser insuficientes o requerirse durante un periodo más prolongado.
Este fenómeno recibe el nombre de prima de riesgo geopolítico.
El incremento en el precio del petróleo se explica por los siguientes factores: los mercados financieros responden principalmente al riesgo percibido y no necesariamente a la escasez inmediata; el Estrecho de Ormuz concentra el tránsito del 20% del petróleo mundial; los costos de transporte y seguro experimentan aumentos significativos; la inflación en el sector energético se transmite a nivel global; y las reservas estratégicas no se destinan a regular los precios, sino a prevenir situaciones de desabasto.
El precio del petróleo influye directamente en el costo del combustible y la inflación. Estados Unidos busca estrategias para mitigar aumentos, mientras que a los países de la OPEP+ les conviene mantener precios altos, lo que podría afectar negativamente la inflación estadounidense.
