La tripulación de Artemis II será la primera en regresar a la Luna en más de 50 años, y este viaje de 10 días los llevará más lejos de la Tierra de lo que nadie ha llegado jamás.
Aunque los cuatro astronautas no aterrizarán en la superficie lunar, esperan aportar una nueva comprensión del entorno de la Luna; además, la misión allanará el camino para un futuro alunizaje.
Despegaron desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, y una vez que el cohete se encuentre a unos 70.000 km por encima del planeta, la nave espacial Orión —que alberga a la tripulación— se separará del lanzador y orbitará la Tierra.
En ese momento, los astronautas deberán decidir si continúan con la misión. Dado que se encuentran cerca de la Tierra, el regreso sería relativamente sencillo en caso de surgir algún problema que no pudiera solucionarse.
Si todo transcurre con normalidad, la nave Orión encenderá su motor principal para liberarse de la gravedad terrestre y marchar rumbo a la Luna.
Más de 50 años después de que el ser humano pisara la Luna por última vez, hay una nueva carrera por volver.
Estados Unidos y China planean misiones a la superficie lunar y ambos países desean construir bases permanentes.
La competencia es reñida, y el premio es prestigio y acceso a los recursos de la Luna.
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