El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, el día de ayer sostuvo reuniones de alto nivel en Washington D.C. con Jamieson Greer, Representante Comercial de Estados Unidos, y con Howard Lutnick, secretario de Comercio, en el marco del fortalecimiento de la agenda económica bilateral entre México y Estados Unidos.
Durante los encuentros, ambas partes dieron seguimiento a los trabajos preparatorios rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para este año, reiterando el compromiso de mantener una relación económica estrecha, competitiva y mutuamente benéfica.
En la reunión con el embajador Greer se destacaron los avances logrados en meses recientes y se acordó sostener un diálogo cercano e intensivo para que el proceso de revisión del tratado se realice de manera ágil y ordenada. Entre los temas abordados se encuentran la industria automotriz, el comercio bilateral de bienes, los aranceles y asuntos vinculados a la Sección 232, así como la cooperación en minerales críticos y el fortalecimiento de la seguridad y resiliencia de las cadenas de suministro.
Por su parte, en el encuentro con el secretario Lutnick se dialogó sobre comercio e inversiones entre ambos países, destacando un intercambio constructivo y positivo.
El secretario Marcelo Ebrard calificó las reuniones como productivas y reiteró el compromiso de México con una relación económica sólida y estratégica con Estados Unidos.
Lo que realmente está en juego
La visita de Marcelo Ebrard a Washington no es protocolaria: es una señal política y económica clara de que México busca llegar fortalecido y con control de agenda a la revisión del T-MEC en 2026.
1. México se posiciona como socio estratégico, no reactivo
El énfasis en el diálogo “cercano e intensivo” revela una estrategia preventiva: anticiparse a tensiones comerciales, particularmente en sectores sensibles como el automotriz, los aranceles por seguridad nacional (Sección 232) y las cadenas de suministro.
2. Minerales críticos: la nueva moneda geopolítica
Que este tema esté en la mesa confirma que México entra de lleno en la discusión global sobre transición energética, electromovilidad y seguridad industrial. Estados Unidos necesita proveedores confiables y cercanos; México busca consolidarse como pieza clave del nearshoring estratégico, no solo manufacturero.
3. La industria automotriz, bajo lupa
El sector automotriz sigue siendo el corazón del T-MEC. Hablar de su “evolución” implica discutir reglas de origen, valor regional, cadenas de proveeduría y competitividad frente a Asia, temas que marcarán la negociación.
4. Mensaje político de estabilidad
El tono “constructivo y positivo” no es menor: envía un mensaje directo a inversionistas y mercados internacionales de que México apuesta por certidumbre, diálogo y continuidad, incluso en un año clave de revisión comercial.
5. Ebrard como operador central
Más allá del contenido, el fondo es político: Ebrard se consolida como interlocutor confiable ante Washington, articulando una narrativa de cooperación sin subordinación, clave para la siguiente etapa del T-MEC.
México ya está negociando el terreno, cuidando sectores estratégicos, defendiendo su competitividad y posicionándose como socio indispensable para Estados Unidos en un contexto global cada vez más incierto.

