Tras los efectos devastadores del calor extremo que en la primavera de 2024 provocó la muerte masiva de monos saraguato en el sureste del país, un nuevo evento climático vuelve a impactar a la fauna silvestre: esta vez, las bajas temperaturas registradas durante el invierno de 2026 han causado la muerte por hipotermia de decenas de aves nativas en Yucatán.
Habitantes de los municipios de Tizimín y Panabá reportaron a través de redes sociales la aparición de aves sin vida al pie de los árboles donde solían refugiarse. Entre las especies afectadas se encuentran el pich’es (zanate mexicano), el ch’eles (chara yucateca) y el emblemático pájaro Toh, símbolo cultural de la región.
De acuerdo con los testimonios, el descenso de la temperatura hasta los 6 grados centígrados —un nivel inusual para la entidad— habría resultado letal para estas aves, muchas de ellas endémicas y no adaptadas a cambios bruscos del clima.
Los primeros reportes indican que la combinación de sistemas frontales, eventos de Norte y la reciente tormenta invernal generó un choque térmico severo. Especialistas señalan que estas condiciones provocan una rápida pérdida de energía en las aves, agravada por la humedad, el viento y la escasez de alimento.
Aunque las aves cuentan con mecanismos de defensa como esponjar sus plumas o generar calor corporal mediante temblores, la exposición prolongada al frío extremo agota sus reservas de grasa. En muchos casos, esto deriva en hipotermia severa y la muerte, incluso en los mismos sitios donde intentaron resguardarse.
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