Al grito de “¡No somos pocas, cuéntanos bien!”, más de seis mil mujeres marcharon en Yucatán este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. La protesta inició poco después de las seis de la tarde y las vallas metálicas no fueron impedimento para que las asistentes ejercieran su derecho a la protesta; tras derribarlas, lograron ingresar al Monumento a la Patria en el Paseo de Montejo e izar la bandera feminista.
Bajo el lema \»Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista\», a la manifestación se sumaron distintas colectivas y víctimas indirectas de feminicidio. Entre ellas destacó la familia de Verónica, quien en 2024 fue víctima de un crimen de género en el municipio de Izamal, Yucatán.
Asimismo, participaron mujeres que denunciaron ser víctimas de violencia vicaria. Destacó el caso de Guadalupe Ávila —cuya historia fue documentada por Proceso—, quien portaba lonas de la Alerta Amber de su hijo, denunciando que el menor fue sustraído por su padre y que las autoridades aún no han logrado localizarlo.
La iconoclasia marcó la ruta del derrotero que inició en el parque de La Mejorada, en el centro de Mérida. El contingente realizó al menos dos pausas significativas en las que las mujeres derribaron los cercos metálicos colocados para proteger los monumentos a Gonzalo Guerrero y Justo Sierra O\’Reilly.
A patadas, martillazos y con una barra metálica, las manifestantes lograron vencer las vallas que resguardaban el Monumento a la Patria, sitio emblemático que marca el final de la zona turística del Paseo de Montejo. Al momento de ser traspasada la barrera, los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) rompieron filas y se retiraron sin confrontar a las manifestantes.
Tras tomar el monumento e izar la bandera de México con los colores feministas, realizaron intervenciones de iconoclasia para denunciar a los agresores y la violencia de Estado. Al mismo tiempo, al pie de las escalinatas, prendieron fuego a las pancartas que exhibían nombres de agresores de violencia de género, feminicida y sexual.
Entre los incidentes de seguridad reportados por las asistentes, se señaló la presencia constante de drones que volaban a muy baja distancia. Según advirtieron las manifestantes, el monitoreo de estos dispositivos se intensificaba cada vez que lograban derribar las vallas de protección de los monumentos.
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FFO
