La población de Irán amaneció este martes con preocupación por las nuevas sanciones anunciadas por Estados Unidos, situación que provocó largas filas en estaciones de gasolina ante el temor de un mayor impacto económico.
Las medidas fueron anunciadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien presentó un plan para incrementar la presión económica sobre la república islámica y advirtió que los países que mantengan relaciones comerciales con Teherán también podrían enfrentar sanciones secundarias.
La incertidumbre llevó a numerosos ciudadanos a abastecer combustible y comprar productos básicos ante el temor de nuevos incrementos de precios. Habitantes de Teherán señalaron que las restricciones podrían agravar la inflación que desde hace años afecta al país.
Aunque las autoridades iraníes minimizaron el impacto de las nuevas medidas y aseguraron que la economía nacional está preparada para enfrentar otro episodio de presión internacional, especialistas advierten que la situación podría complicar aún más el panorama económico interno.
En paralelo, Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Sin embargo, este martes el canciller iraní, Abás Araqchi, sostuvo una reunión con su homólogo de Omán para analizar la creación de un corredor temporal de navegación y un programa conjunto de desminado que facilite una futura reapertura.
Por su parte, China reiteró su rechazo a las sanciones unilaterales de Estados Unidos y anunció que protegerá sus intereses comerciales con Irán, mientras Washington advirtió que ampliará las restricciones a sectores estratégicos como tecnología, transporte marítimo, oro, aviación y activos digitales.
Las nuevas medidas elevan nuevamente la tensión geopolítica en Medio Oriente y mantienen la incertidumbre sobre el suministro energético mundial y la evolución de los precios internacionales del petróleo.
JCSC

