Una disputa por la custodia de una niña de cuatro años terminó en tragedia en West Houston, Texas. Cibelle Savella, de 35 años, disparó y mató a su hija Vivian dentro de su vivienda, horas después de que un juez otorgara temporalmente al padre de la menor la custodia principal. Posteriormente, la mujer se disparó y falleció al día siguiente en un hospital.
Ese mismo martes 29 de septiembre, Savella y su expareja, Aaron Savella, habían participado en una audiencia. El juez concedió al padre el derecho exclusivo y temporal para decidir dónde viviría Vivian, además de aspectos relacionados con su atención médica y educación. La madre quedó limitada a visitas supervisadas y, de acuerdo con documentos judiciales, tampoco podía hablar con la niña en portugués si el supervisor presente no comprendía ese idioma.
La menor debía ser entregada a su padre esa misma noche; sin embargo, la orden no especificaba cómo se realizaría el intercambio. Horas después, la Policía recibió un reporte de disparos y encontró a madre e hija heridas dentro de la vivienda. Vivian murió en el lugar, mientras Cibelle fue trasladada en estado crítico a un hospital, donde falleció al día siguiente. Las autoridades clasificaron el caso como homicidio seguido de suicidio.
La familia paterna aseguró estar devastada y sostuvo que Aaron había seguido los procedimientos establecidos por la corte para proteger a su hija. La expareja se había divorciado en noviembre de 2024 y mantenía desde entonces una prolongada disputa por la custodia. Las autoridades no han informado qué circunstancias originaron las estrictas restricciones impuestas a la madre ni si existían antecedentes de violencia o abuso. La investigación continúa para reconstruir lo sucedido y determinar si hubo señales previas de riesgo.
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