Rusia lanzó una nueva ofensiva aérea contra distintas ciudades de Ucrania durante la noche del miércoles y la mañana de este jueves, utilizando misiles y drones en una serie de ataques que alcanzaron tanto infraestructura estratégica como zonas civiles.
De acuerdo con las autoridades ucranianas, los bombardeos dejaron al menos dos personas fallecidas —una en la región de Zaporiyia y otra en Járkiv—, además de 14 heridos en distintos puntos del país. Las explosiones también provocaron daños en edificios de departamentos, centros logísticos y redes de suministro eléctrico.
El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que la operación estuvo dirigida exclusivamente contra objetivos relacionados con el ámbito militar, incluyendo instalaciones industriales, refinerías, puertos y centros logísticos. No obstante, el Gobierno ucraniano denunció que los ataques impactaron áreas habitacionales y empresas privadas.
El presidente Volodymyr Zelenskyy sostuvo que Moscú mantiene una estrategia para saturar las defensas antiaéreas ucranianas mediante ofensivas de gran escala y reiteró la necesidad de recibir más sistemas de defensa, especialmente misiles Patriot, para reforzar la protección del país.
Los ataques también afectaron la infraestructura energética. Una planta de generación en la región de Jersón quedó fuera de servicio tras el impacto de bombas planeadoras, mientras varios centros de distribución de empresas privadas resultaron destruidos, en un nuevo episodio de la guerra que se prolonga desde hace más de cuatro años.
