El deterioro del Templo de la Serpiente Emplumada, uno de los monumentos más emblemáticos de Teotihuacan, continúa avanzando y podría provocar la desaparición parcial del recinto en aproximadamente 100 años si no se aplican medidas de conservación urgentes.
Así lo alertó el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, quien explicó que la estructura enfrenta daños “muy severos” derivados principalmente de la humedad, fracturas y la desintegración progresiva de la piedra.
El especialista señaló que desde hace años existe una propuesta para proteger la fachada principal mediante una cubierta discreta; sin embargo, el proyecto fue pospuesto y posteriormente olvidado por distintas administraciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Gómez Chávez explicó que estudios realizados con microscopio electrónico revelaron que parte de la piedra ya presenta un avanzado proceso de arenización, es decir, pérdida gradual de consistencia hasta convertirse prácticamente en arena.
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Junto con el arqueólogo Saburo Sugiyama, el investigador desarrolló una estrategia integral de conservación que incluyó la rehabilitación del sistema de drenaje original de La Ciudadela y la restauración de pisos antiguos para evitar filtraciones de agua hacia el subsuelo.
De acuerdo con el especialista, la humedad se convirtió en el principal factor de deterioro luego de las modificaciones realizadas al recinto tras las exploraciones encabezadas por Manuel Gamio, cuando se abrió parte de la estructura para permitir el acceso turístico.
El arqueólogo detalló que incluso se detectaron derrumbes en el túnel subterráneo localizado bajo el templo debido a la acumulación de agua durante décadas.
Además, recordó que en los años 80 se aplicó un tratamiento químico conocido como ortosilicato de etilo para intentar preservar la fachada; no obstante, con el paso del tiempo el producto terminó acelerando el deterioro del edificio.
El Templo de la Serpiente Emplumada, también conocido como Templo de Quetzalcóatl, forma parte de La Ciudadela y es considerado uno de los recintos más importantes de la antigua ciudad prehispánica.
Construido alrededor del año 250 d.C., el edificio destaca por sus esculturas de serpientes emplumadas, decoración simbólica y arquitectura de estilo talud-tablero, característica de la cultura teotihuacana.
