Las altas temperaturas representan un riesgo importante para la salud, especialmente cuando se combinan con prácticas que favorecen la deshidratación como es el consumo excesivo de bebidas alcohólicas ya que pueden agravar de manera considerable los efectos del golpe de calor.
Explicó que esta condición puede ocasionar una destrucción masiva de fibras musculares, lo que libera proteínas que afectan directamente a los riñones. Además, el esfuerzo extremo que realiza el corazón para intentar enfriar el organismo puede generar arritmias, insuficiencia cardíaca e incluso estados de choque.
Entre las consecuencias resaltan los problemas respiratorios, debido a que el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura mediante la sudoración, intenta disipar el calor a través de una respiración acelerada, situación que puede provocar fatiga muscular e inflamación de las vías respiratorias debido a la inhalación constante de aire caliente.
Las complicaciones más severas ocurre a nivel cerebral, cuando las altas temperaturas pueden causar daño directo a las células del cerebro, especialmente cuando el ambiente supera los 40°C.
A ello se suma la pérdida considerable de sodio ocasionada por la deshidratación, lo que favorece procesos inflamatorios que pueden derivar en daños neurológicos importantes. Asimismo, la disminución del volumen de agua en los vasos sanguíneos vuelve más espesa la sangre, que aumenta el riesgo de hemorragias o formación de coágulos.
El alcohol favorece la pérdida de líquidos, debido a que inhibe la hormona antidiurética, encargada de ayudar al organismo a conservar agua. Como consecuencia, aumenta la frecuencia urinaria y se acelera la deshidratación.
Es importante mantener una hidratación adecuada, evitar la exposición prolongada al sol y moderar el consumo de bebidas alcohólicas para prevenir complicaciones durante la actual temporada de calor.
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