La glosa presentada este jueves en la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum permitió dimensionar una de las mayores apuestas de infraestructura de su administración: más de 11 mil kilómetros de caminos y carreteras durante el sexenio, con alrededor de 1,800 kilómetros concluidos y 4,223 en ejecución.
La inversión carretera tiene un peso económico inmediato. El sector de la construcción representa alrededor de 6.5% del Producto Interno Bruto y, de acuerdo con los datos expuestos, 82% de los materiales y servicios utilizados son de origen nacional. Eso implica compras de cemento, acero, maquinaria, transporte, ingeniería y contratación de mano de obra dentro del país.
Los 19 proyectos de inversión mixta considerados hasta ahora alcanzan una estimación superior a 213 mil millones de pesos y prevén alrededor de 177 mil empleos directos y 144 mil indirectos. Son más de 320 mil puestos de trabajo vinculados únicamente a esa parte del programa.
La importancia de estas obras está en lo que pueden modificar en los costos de traslado. México mantiene una intensa relación comercial con Estados Unidos, concentra actividad manufacturera en distintas regiones y mueve grandes volúmenes de mercancías hacia puertos y fronteras. Cuando una carretera está saturada, es estrecha o atraviesa zonas urbanas, el tiempo perdido termina reflejándose en combustible, operación de unidades, conservación de productos y precio final.
Algunos de los ejemplos presentados este jueves muestran cambios importantes. El recorrido entre Bavispe y Nuevo Casas Grandes, que podía tomar cerca de cinco horas y media, se redujo a aproximadamente una hora y media. En San Ignacio-Tayoltita, trayectos de hasta diez horas bajaron a alrededor de una hora y media.
La reducción de tiempos tiene un efecto directo en empresas y familias. Para el transporte de carga significa mayor número de recorridos, menor consumo de combustible y menos desgaste vehicular. Para una comunidad puede representar llegar con mayor rapidez a un hospital, una escuela, un mercado o un centro de trabajo.
Por esa razón, el programa combina grandes autopistas con más de 4 mil 500 kilómetros de caminos artesanales. Su función es distinta, pero su impacto puede ser igual de relevante en regiones donde las distancias se vuelven un obstáculo cotidiano.
Macuspana-Escárcega forma parte de una ruta que conecta la Península de Yucatán con Tabasco y Veracruz. El corredor del Golfo busca agilizar el tránsito hacia el norte. La ampliación Pachuca-Tuxpan mejora la salida del centro del país hacia el Golfo y la Ruta 57 mantiene un papel estratégico para el movimiento industrial hacia la frontera.
En Nuevo Laredo, donde se concentra alrededor del 90% de la carga de esa zona fronteriza, los puentes 4 y 5 buscan distribuir parte del tránsito que actualmente soporta el cruce existente. En Piedras Negras, el proyecto Puerto Verde pretende sacar vehículos pesados de la zona urbana y abrir un nuevo punto de conexión con Estados Unidos.
Estas obras responden a una necesidad concreta: reducir cuellos de botella en rutas que sostienen comercio, exportaciones y actividad industrial.
Una fábrica puede tener buena productividad, pero pierde competitividad si tarda demasiado en sacar su mercancía. Un puerto puede aumentar su capacidad, pero queda limitado si los accesos terrestres no crecen al mismo ritmo. Una región puede atraer inversión, pero necesita conexiones suficientes para mover personas, insumos y productos.
La participación privada será otro punto que deberá vigilarse. El Gobierno plantea conservar las concesiones o mantener participación mayoritaria del Estado, mientras empresas intervienen en construcción, rehabilitación y operación. Los proyectos deberán ser autofinanciables, por lo que será necesario revisar costos, ingresos, plazos y reparto de riesgos.
El volumen de recursos obliga a evaluar resultados y no sólo avances físicos.
Habrá que medir cuánto bajan los tiempos de recorrido, qué pasa con los accidentes, si disminuyen los costos de transporte, cuánta inversión llega a las zonas intervenidas y cuántos empleos permanecen una vez concluidas las obras.
La red carretera presentada este jueves ya tiene una parte importante en ejecución. El resultado final dependerá de algo muy sencillo de medir: si mover personas y mercancías por México cuesta menos, toma menos tiempo y abre oportunidades en regiones que durante años quedaron fuera de los principales circuitos económicos.
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