El Gobierno de la Ciudad de México comenzó la implementación de una estrategia para identificar y retirar la denominada infraestructura pasiva en desuso, con el propósito de reducir riesgos para la población y mejorar la imagen urbana de la capital.
La medida surge tras una reforma a la Ley de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, vigente desde el 23 de julio, que incorpora por primera vez este concepto y establece mecanismos para detectar y eliminar estructuras que ya no cumplen ninguna función.
La nueva clasificación incluye postes abandonados, cables colgantes o enredados, casetas telefónicas fuera de servicio, ductos, soportes metálicos, bases de concreto y otras instalaciones que permanecen en calles y banquetas, pese a haber dejado de utilizarse.
De acuerdo con la legislación, las alcaldías serán las responsables de localizar esta infraestructura y emitir dictámenes sobre los riesgos que representa, mientras que las empresas propietarias, tanto públicas como privadas, deberán retirarla mediante convenios con las autoridades.
El asesor jurídico de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC), Jorge Ortiz, explicó que la capital enfrenta un problema acumulado por años, con cables de telefonía, electricidad y fibra óptica en desuso, además de postes y estructuras abandonadas que pueden ocasionar accidentes.
El objetivo principal de la reforma es prevenir incidentes que pongan en peligro a peatones, adultos mayores, niñas, niños y automovilistas, al tiempo que se recupera el espacio público y se mejora la seguridad en las vialidades de la Ciudad de México.
