Las lluvias continuarán en México, aunque podrían disminuir durante julio y agosto debido a la influencia del fenómeno de El Niño, cuya intensidad aumentaría hacia el otoño e invierno.
De acuerdo con la información referida de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe un 81 por ciento de probabilidades de que El Niño alcance una intensidad considerada “muy fuerte”.
Las previsiones señalan que las precipitaciones retomarían fuerza a partir de septiembre, mientras que entre octubre y diciembre podrían mantenerse dentro o por encima de los niveles promedio, acompañadas de una mayor actividad de frentes fríos hacia finales del año.
Entre las entidades donde se anticipa un mayor impacto se encuentran Zacatecas, Durango, Tamaulipas, Sinaloa, Nuevo León, Coahuila, Sonora y Baja California.
Especialistas consideran que, pese al incremento previsto de las precipitaciones, no necesariamente se registrarían lluvias extremas. Sin embargo, advierten que El Niño podría presentar un comportamiento inusualmente intenso.
El fortalecimiento del fenómeno también ocurre en un contexto de elevadas temperaturas oceánicas, situación relacionada, entre otros factores, con los efectos del cambio climático.
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