La informalidad representa uno de los principales retos para la industria restaurantera de Yucatán. De acuerdo con Israel López García, presidente de Canirac Yucatán, el fenómeno supera el 60 por ciento en el sector, por encima de la media nacional.
El dirigente empresarial reconoció que no existe una cifra precisa sobre cuántos establecimientos operan fuera de la formalidad, pero señaló que la cámara busca impulsar acciones junto con el Ayuntamiento de Mérida y el Gobierno del Estado para facilitar la incorporación de negocios y trabajadores a la legalidad.
La situación genera una diferencia para los restaurantes formalmente establecidos, que deben cubrir impuestos, prestaciones laborales, seguridad social, salarios, rentas e insumos, entre otros gastos.
López García explicó que estos incrementos no siempre pueden trasladarse al precio de los platillos, ya que elevar demasiado los menús podría provocar una disminución en la afluencia de clientes, por lo que algunos negocios absorben parte de los costos.
Capacitación, una vía contra la informalidad
Canirac plantea que la capacitación y profesionalización pueden ayudar a reducir la informalidad laboral, al ofrecer a los trabajadores mayores oportunidades de crecimiento y acceso a prestaciones de ley.
El organismo empresarial considera que una plantilla mejor preparada también beneficia a los restaurantes, al elevar la productividad, mejorar el servicio y reducir la rotación de personal.
López García señaló que generar mejores condiciones laborales y posibilidades de desarrollo puede convertirse en un incentivo para que trabajadores que actualmente se encuentran en la informalidad opten por incorporarse a establecimientos formalmente constituidos.
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