El crecimiento de la población derechohabiente, su envejecimiento y años de escasa construcción hospitalaria han elevado la presión sobre los servicios de salud. Ese fue el contexto con el que la presidenta Claudia Sheinbaum explicó los avances presentados hoy por el IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar.
El contraste más claro se expuso en el IMSS: durante sus primeros 40 años se construyeron 29 mil 500 camas; en los 36 años siguientes se añadieron 4 mil 300. Ahora, la institución plantea incorporar más de 10 mil camas hacia 2030. Es una meta en desarrollo, no una cifra de camas ya disponibles.
La demanda también ha cambiado. El IMSS informó que cuenta hoy con 22 millones 760 mil trabajadores asegurados, además de sus familiares. Sheinbaum señaló que una población que vive más años necesita mayor atención para padecimientos de adultos y personas mayores, mientras que la pandemia dejó cirugías y otros tratamientos pendientes.

En el balance de los dos últimos años, las tres instituciones reportaron 650 quirófanos rehabilitados, modernizados o puestos en operación. El gobierno informó además una inversión de 15 mil 800 millones de pesos en equipo de diagnóstico y tratamiento. En consultas, el IMSS-Bienestar proyecta cerrar 2026 con más de 60 millones, frente a los 41 millones anuales que reportó como punto de partida.
Las autoridades reconocieron que el suministro de medicamentos todavía requiere mejoras, desde el cumplimiento de los proveedores hasta la entrega en cada unidad médica. El reto es que la ampliación de hospitales, camas y consultas se traduzca en atención oportuna para quienes hoy enfrentan servicios saturados.
Graciela Bravata

