Desde el Monumento al general Ignacio Zaragoza, en la zona histórica de Los Fuertes, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la conmemoración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla, en un acto que trascendió lo ceremonial para convertirse en un mensaje firme de soberanía, independencia y dignidad nacional.
En este emblemático punto, donde también colocó una ofrenda floral, la titular del Ejecutivo dejó claro que México no acepta subordinaciones: ninguna potencia extranjera, afirmó, puede ni podrá dictar el rumbo del país.
Durante su intervención, lanzó un mensaje directo en el contexto nacional e internacional actual: quienes buscan respaldo fuera del país, al no tener apoyo del pueblo, están destinados a la derrota, al tiempo que subrayó que la historia de México ha demostrado que la soberanía no se negocia.
Como parte central de la ceremonia, la presidenta tomó protesta a más de 31 mil soldados del Servicio Militar Nacional y a cerca de 800 mujeres voluntarias, en un acto de alto simbolismo que reafirma el compromiso de las nuevas generaciones con la defensa del país.
Posteriormente, se llevó a cabo el desfile cívico-militar, que partió desde el mausoleo de Zaragoza y recorrió las principales vialidades de Puebla, con la participación de más de 30 mil integrantes provenientes de distintas partes del país, entre fuerzas armadas, contingentes civiles y miles de estudiantes.
La conmemoración no solo evocó la victoria encabezada por el general Ignacio Zaragoza en 1862, sino que también recordó que México ha sido históricamente un país que resiste frente a invasiones externas y decisiones que buscan vulnerar su autonomía.
En su mensaje, la presidenta enfatizó que el pueblo mexicano ama su libertad, su independencia y su soberanía, y está dispuesto siempre a defenderlas. Asimismo, evocó el legado histórico de los liberales, los juaristas y los pueblos que resistieron la intervención extranjera, como ejemplo vigente para el México actual.
El acto contó con la presencia de integrantes del gabinete federal, mandos militares y autoridades estatales, consolidando una imagen de unidad institucional en torno a los principios fundamentales del Estado mexicano.
Las y los mexicanos debemos tener presente que la historia de México no solo se ha escrito en los campos de batalla, sino también en las decisiones internas que han definido su rumbo.
Desde la época de la intervención francesa hasta la actualidad, han existido actores que han apostado por intereses ajenos al país, recurriendo incluso a apoyos externos para intentar imponer proyectos contrarios al interés nacional.
Pero la historia también es contundente: esas posturas han fracasado frente a una mayoría que defiende la patria.
El mensaje emitido hoy desde Puebla no es menor. Retoma una línea histórica profunda: la defensa de la soberanía frente a cualquier intento de subordinación, ya sea militar, política o económica.
Hoy, como en 1862, México enfrenta desafíos distintos, pero con la misma esencia: decidir entre la autodeterminación o la dependencia.
Y si algo ha quedado claro a lo largo del tiempo es que somos más los que defendemos a México, que aquellos que buscan debilitarlo desde dentro o desde fuera.
Por Grace Bravata
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