Cerca de 45 mil hectáreas de cultivos y tierras ganaderas han resultado afectadas en Chiapas por dos años de sequía y una prolongada canícula, una situación que mantiene a unos 10 mil campesinos al borde de la quiebra y que ya derivó en exigencias para que se emita una declaratoria de desastre.
Las mayores afectaciones se concentran en los municipios de Suchiate, Tapachula, Mazatán, Tuxtla Chico, Metapa y Frontera Hidalgo, donde productores reportan pérdidas en 15 mil hectáreas de maíz, 4 mil de soya, 15 mil de plátano, 3 mil de caña de azúcar y 8 mil de potreros para ganado.
Representantes del sector agrícola señalaron que algunos campesinos han perdido hasta dos ciclos de siembra consecutivos y ya no cuentan con recursos para volver a sembrar. En el caso del maíz, estiman que establecer una hectárea cuesta alrededor de 12 mil pesos.
La falta de lluvias también se refleja en los ríos del Soconusco, cuyos niveles se encuentran entre 10% y 20% de lo habitual, mientras que durante la canícula se han registrado temperaturas superiores a los 40 grados.
Productores de Frontera Hidalgo estiman que las pérdidas en maíz alcanzan cerca del 80%, mientras que otros campesinos han comenzado a vender partes de sus terrenos para reunir dinero y financiar nuevas siembras.
Ante este escenario, organizaciones campesinas pidieron la intervención de los gobiernos federal, estatal y municipales para que se emita una declaratoria de desastre por sequía y se habiliten apoyos emergentes para el campo.
El reclamo ocurre después de que autoridades federales y estatales reconocieran una crisis hídrica que afecta la producción de maíz en Chiapas y anunciaran que trabajan en esquemas de apoyo con fertilizantes, semillas, insumos y herramientas.
