En la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó un mensaje contundente ante líderes internacionales: la democracia debe recuperar su esencia social y humana, alejándose de intereses de élite y colocando al pueblo en el centro.
Desde el recinto Fira Barcelona Gran Vía, en Barcelona, la mandataria subrayó que este sistema no puede reducirse a la concentración de riqueza ni a la imposición, sino que debe basarse en la participación, la inclusión y el bienestar colectivo. Enfatizó que su verdadero sentido radica en garantizar derechos fundamentales como la educación, la salud y la cultura, así como en generar condiciones reales de igualdad.
En un contexto global marcado por conflictos armados y desigualdad, Sheinbaum sostuvo que la democracia debe ser una herramienta para la paz. Señaló que no puede hablarse de democracia cuando millones carecen de oportunidades, y que el desarrollo debe medirse por la capacidad de los gobiernos para mejorar la vida de sus pueblos.
Durante su intervención, también destacó los principios de la política exterior mexicana: respeto a la autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de controversias, rechazo al uso de la fuerza y cooperación para el desarrollo. Estos ejes, dijo, representan una postura firme frente a un mundo en tensión.
La presidenta enfatizó que la democracia implica valores como la fraternidad, la generosidad y el respeto a la diversidad, por encima del conflicto y la exclusión. Aseguró que la libertad y la dignidad de los pueblos no son mercancías, sino derechos que deben garantizarse plenamente.
Asimismo, reivindicó la identidad histórica de México y su vínculo con los pueblos originarios, destacando que el país atraviesa una etapa de transformación democrática reflejada en la elección de su primera mujer presidenta.
El mensaje de Sheinbaum posiciona a México ante el mundo con una visión clara: una democracia que va más allá de lo electoral y que se mide por su capacidad de generar justicia social, paz y dignidad. En ese sentido, la propuesta es directa: menos guerra, más bienestar; menos concentración, más inclusión; menos imposición, más participación.
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GRACIELA BRAVATA (FFO)
