Tras una disputa legal por su nombre y emblema, el partido Somos México cambió oficialmente de identidad: se llamará solo “Somos” y utilizará como logo la palabra en rosa sobre la silueta de la República Mexicana.
El partido presentó su nueva imagen en la sede del Instituto Nacional Electoral (INE) para urgir a la inmediata aprobación de su propuesta para tener nombre y emblema con los que comenzar a posicionarse rumbo a las elecciones de 2027 .
“Que se vote el 31 y nos dejen trabajar en paz en medio de esta profunda inequidad que existe con campañas adelantadas y enorme gasto por todo el país”, dijo Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente del nuevo partido político.
Acosta Naranjo consideró que fue por instrucción presidencial que el Tribunal Electoral les ordenó modificar su imagen y nombre y que lo confirmó con la postura que emitió la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia de prensa matutina y que “tenía preparado todo, con pantalla de por medio, con preguntas sembradas”.
“Dicen que no nos podemos llamar Somos México. Yo le respondo Claudia, ustedes son autoritarios. Es un timbre de orgullo que no nos quieras, es un timbre de orgullo que nos consideren oposición”, abundó.
A dos semanas del inicio formal del proceso electoral 2027, el Tribunal Electoral confirmó la resolución del Instituto Nacional Electoral (INE) que ordenó cambiar el logo e imagen del partido.
Los consejeros electorales argumentaron que que la combinación de las palabras “somos” y “México” podía generar una apropiación simbólica de la identidad nacional y provocar que el electorado asociara al partido con una representación del país en su conjunto.
El partido impugnó la resolución al considerar que el INE había introducido restricciones no previstas expresamente en la ley mediante conceptos como “neutralidad semántica” y “apropiación simbólica de la nación”.
Al resolver el recurso, la Sala Superior consideró parcialmente fundados los agravios del partido, pero insuficientes para revocar la determinación del INE.
El proyecto del Tribunal, presentado por el magistrado presidente Gilberto Bátiz García, concluyó que el problema no radica en una supuesta prohibición de utilizar la palabra “México” ni en una obligación de “neutralidad semántica”, sino en que la denominación de un partido debe permitir caracterizarlo e individualizarlo como una opción política dentro de la pluralidad democrática.
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