La muerte de Rocky, el perro de 14 años que fue víctima de un violento caso de maltrato en Saltillo, Coahuila, provocó una emotiva despedida a las afueras del hospital veterinario Pets Care, donde decenas de personas se reunieron para rendirle homenaje.
Con veladoras, flores, canciones y hasta un mariachi, ciudadanos y activistas dieron el último adiós al can, cuya historia conmovió a miles de personas en todo el país. El personal médico confirmó que Rocky falleció a las 9:05 horas, luego de varios días de lucha por sobrevivir a las graves lesiones que sufrió.
El director del hospital, Humberto Baca, informó que el perro presentaba un severo traumatismo medular derivado del arrastre al que fue sometido, además de complicaciones que finalmente le provocaron la muerte, pese a los esfuerzos del equipo veterinario.

El caso generó indignación nacional luego de que se difundieran imágenes en las que Rocky aparece amarrado a la parte trasera de una camioneta y es arrastrado por varias calles de un fraccionamiento en Saltillo.
Por estos hechos, Liliana «N», señalada como presunta responsable de la agresión, fue detenida y vinculada a proceso. Asimismo, su esposo, Jorge «N», enfrenta un proceso por presunta obstrucción a la justicia.
Con la muerte de Rocky, la situación jurídica de la mujer podría agravarse. La legislación de Coahuila establece que cuando un acto de crueldad animal provoca la muerte del ejemplar, la sanción puede alcanzar hasta ocho años de prisión, además de multas económicas y la prohibición de tener animales bajo su cuidado.
El caso de Rocky se ha convertido en un símbolo de la lucha contra el maltrato animal en México y ha reavivado el llamado de colectivos y ciudadanos para que las leyes se apliquen con firmeza y este tipo de delitos no queden impunes.
